«Se han configurado nuevos bloques».

17/Jun/2014

El País, Renzo Rossello

«Se han configurado nuevos bloques».

Periodista, docente y analista de la compleja realidad de
Medio Oriente, Kisilevski ve muchas incógnitas respecto al escenario global,
aunque registra algunos cambios sorprendentes en el inestable tablero político.
Pese a lo irreconciliables que surgen las posiciones
israelíes y palestinas en el discurso, el experto israelí observa un doble
discurso en el que ambas partes están interesadas en mantener el statu quo. Los
cambios en la alineación global, con nuevos bloques que agrupan los intereses
del Estado judío con Estados Unidos y todo el Mundo Árabe, frente al
alineamiento de Rusia con Siria e Irán, bajo la mirada atenta y cercana de
China.
-¿El diálogo entre Israel y palestinos está en un punto
muerto o solo lo parece?
-La clave para entender lo que pasó tiene que ver con que al
parecer el único que quería una resolución final de todos los puntos del
conflicto -que incluyera Jerusalén, refugiados, las fronteras y todo lo demás-,
era John Kerry, el secretario de Estado norteamericano. En el sentido de que a
ambas partes del conflicto de palestinos e israelíes les conviene el statu quo
como interés de Estado supremo. ¿Por qué? Porque si hay una resolución del
conflicto que derive en la creación de un Estado Palestino, a (Benjamin)
Netanyahu se le cae el gobierno, eso por el lado israelí. Por el lado
palestino, también, desde la muerte de (Yaser) Arafat en el 2004 hay una
situación en la que Mahmud Abbas, el heredero, cambia toda la política
palestina. Es la primera vez que un líder palestino le habla a la gente en la
cara, y hace una política de cara a los palestinos. Crea una economía
palestina, hay una clase media palestina, hay vida nocturna en Cisjordania. De
un tiempo a esta parte no se habla de los palestinos, en general se habla de
Gaza, del bloqueo que sufre Gaza, el pueblo que sufre en Gaza, la invasión
israelí. ¿Qué pasó con Cisjordania? Que cambiaron de página, el presidente
palestino tiene una agenda que consiste en la fórmula de dos estados para dos pueblos
y la confrontación no violenta, diplomática, con Israel, conseguir cosas por
las buenas. Y le está saliendo muy bien, logró reconocimientos en la ONU, logró
la liberación de presos palestinos aún antes de empezar las negociaciones. Del
lado de Hamas en Gaza, la agenda es otra: un solo Estado, islámico tipo Irán, y
mantener la confrontación violenta.
-¿Y cómo llegan a la unidad con esas diferencias?
-Como dijo un analista israelí, ahora en vez de haber un
gobierno unificado hay tres gobiernos. Porque no cambia nada en el terreno, lo
primero que no cambia es cuando termina el 30 de abril el plazo de John Kerry
de los nueve meses, no pasa absolutamente nada, todo sigue igual, la
cooperación en materia de seguridad entre las fuerzas palestinas, la policía y
el servicio secreto palestino cooperan con el ejército y el servicio secreto
israelí, exactamente igual que antes. Los ministros de Economía de ambas partes
se reúnen, si Netanyahu tiene la iniciativa de hacer el boicot impositivo, de
no pasarles el dinero de impuestos recaudados a la Autoridad Nacional
Palestina, viene (Yair) Lapid, el ministro de Economía, y lo frena y por las
dudas le pasa rápido el dinero. Es decir que hay un doble discurso de ambas
partes.
-También en Israel hay un nuevo actor, que es el nuevo
presidente Reuven Rivlin, ¿cómo incidirá eso?
-El presidente israelí es una figura simbólica, donde lo
máximo que hace es dar un matiz. Shimon Peres era una figura de una talla
internacional que nunca va a tener Reuven Rivlin y aunque es un halcón, es
básicamente un republicano, un demócrata, un «señorito inglés» de la
política israelí. A muchos no les gusta, incluido al propio primer ministro
Benjamin Netanyahu que hasta último momento estuvo tratando de boicotear al
candidato de su propio partido (el Likud, derecha), eso a Bibi Netanyahu le va
a costar muy, muy caro, salvo que durante el tiempo que queda hasta las
internas del Likud pueda cambiar todo. Yo no veo a un Rubi Rivlin sentándose
con Mahmud Abbas y el Papa, daría la impresión, pero no sabemos, pero al mismo
tiempo no es un fanático.
-¿Los ruidos en la línea con Estados Unidos no han generado
una peligrosa situación con el principal aliado en un momento de gran
aislamiento?
-Por un lado, es cierto, comparto esa lectura. Por otro
lado, tenemos que entender que la geopolítica del Medio Oriente con las
potencias va un poco más allá hoy en día y tiene que ver con el contexto
ruso-norteamericano. De un tiempo a esta parte se están configurando bloques
nuevos, donde EE.UU. se estaría debilitando en su capacidad no solamente
económica, como superpotencia, sino en el sentido político de poder influir en
los procesos, como lo hacía antes. Ya no es EE.UU. e Israel contra todo el
Mundo Árabe, detrás del cual estaba la Unión Soviética. Es Israel, EE.UU., todo
el Mundo Árabe, incluidos los palestinos y por el otro lado, Rusia, Irán,
Siria, y China mirando detrás de bambalinas en lo económico.¿Cómo se va a
terminar de perfilar, de dibujar el mundo? No lo sabemos exactamente, pero si
me preguntan por Israel y EE.UU., yo creo que la alianza se puede llegar a
fortalecer, más allá de las simpatías que pueda haber entre Obama y Netanyahu.
Con ojo rioplatense
Periodista, traductor, documentalista y educador
especializado en conducción de grupos de todos los tipos y edades, en especial
universitarios y adultos. Vive en Israel desde enero de 1992. Es Licenciado en
Ciencias de la Comunicación con orientación en Periodismo de la Universidad de
Buenos Aires (1991). En Israel trabaja actualmente como periodista
independiente: corresponsal suplente del diario Clarín de Buenos Aires,
colaborador de las revistas 1903 de Rosario, Argentina, y Piedra Libre de
Israel. Dicta cursos, conferencias y talleres en múltiples marcos, siendo su
especialidad la actualidad y la historia del conflicto árabe-israelí; sociedad
israelí. Es profesor destacado del programa de Hasbara Hatzad Hasheini.